Tuberculosis pulmonar


– La tuberculosis pulmonar es una infección bacteriana causada por Mycobacterium tuberculosis, transmitida por la inhalación de gotitas respiratorias infectadas expulsadas por un enfermo.
– Después de la contaminación, M. tuberculosis se multiplica lentamente en los pulmones y por lo general es eliminada de forma espontánea o permanece en el organismo en un estado ‘latente’. 

– Solo 10% de las personas infectadas desarrollan una tuberculosis activa. Los pacientes inmunodeprimidos tienen mayor riesgo de desarrollar una tuberculosis activa. En determinados países, la mitad de los nuevos casos están coinfectados por el VIH.1

Para más información sobre la tuberculosis, consultar la guía Tuberculosis, MSF.

Signos clínicos

– Tos prolongada (> 2 semanas), con o sin expectoración y/o hemoptisis, fiebre prolongada, sudoración nocturna, anorexia, pérdida de peso, dolores torácicos y astenia.
– Los diagnósticos diferenciales pueden ser: neumonía, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), cáncer de pulmón, paragonimoniasis (Distomatosis, Capítulo 6) y meliodiosis (Sudeste de Asia).

En zona endémica, hay que pensar en la tuberculosis ante cualquier paciente consultando por síntomas respiratorios que persisten durante más de 2 semanas y no responden al tratamiento antibiótico no específico.

Laboratorio

– En la población general: prueba Xpert® MTB/RIF que permite detectar de manera simultánea M. tuberculosis (MTB) en los esputos y la resistencia a la rifampicina (RIF). Si la prueba Xpert® MTB/RIF no está disponible, realizar una microscopia directa de los esputos.2
– En caso sospechoso o confirmado de coinfección por VIH: prueba Xpert® MTB/RIF y determinación de lipoarabinomanano en orina mediante tira reactiva en flujo lateral (LF-LAM) realizada en el punto de atención.2

Tratamiento

El tratamiento estándar de la tuberculosis pulmonar es la asociación de 4 fármacos antituberculosos (isoniazida, rifampicina pirazinamida etambutol). El regimen consiste en dos fases (fase inicial y fase de continuación) y dura 6 meses.

Si la cepa es resistente a los fármacos, el tratamiento es más largo y se utilizan otras asociaciones de fármacos.

La curación del paciente tuberculoso requiere un compromiso importante tanto por parte del equipo sanitario como por parte del paciente. Solo un tratamiento continuo permitirá obtener la curación y evitar la aparición de resistencias. Es imprescindible que el paciente esté conciendado de la importancia de la adherencia al tratamiento y que tenga la posibilidad de seguir el tratamiento hasta su fin.

Prevención

– Vacunación con BCG en recién nacidos: confiere una protección del 82% contra la tuberculosis pulmonar.3
– Control de infección en centros sanitarios: precauciones estándar y precauciones de transmisión aérea para casos confirmados o sospechosos.
– Convivientes y contactos directos de enfermos con tuberculosis: tratamiento preventivo con isoniazida durante 6 meses.



Referencias

  1. World Health Organization. Global tuberculosis report 2018. 
    https://apps.who.int/iris/handle/10665/274453 [Accessed 21 October 2019]

  2. Global Laboratory Initiative. GLI model TB diagnostic algorithms. 2018. 
    http://www.stoptb.org/wg/gli/assets/documents/GLI_algorithms.pdf [Accessed 21 October 2019]

  3. World Health Organization. Weekly epidemiological record/Relevé épidémiologique hebdomadaire 23rd February 2018, 93rd year/23 Février 2018, 93e année. No 8, 2018, 93, 73–96.
    https://www.who.int/immunization/policy/position_papers/bcg/en/ [Accessed 21 October 2019]