Introducción


Esta Guía clínica y terapéutica debe ser vista como una ayuda a la prescripción de tratamientos. No trata sobre las medidas de salud pública como inmunización, nutrición o procedimientos de higiene y saneamiento, para el manejo de la salud de una población que se exponen en otros textos. Sin embargo, se habla de medidas preventivas como las vacunas, por ejemplo, que pueden ofrecerse a los pacientes para protegerlos de una infección.

Objetivo

El primer objetivo de esta guía es curar al paciente de su enfermedad y reducir las consecuencias para sí mismo y su entorno (riesgo de transmisión, por ejemplo).

Pero el tratamiento de las patologías de alta prevalencia, como las enfermedades infecciosas, si está bien organizado y es cuidadosamente seguido, reduce también la mortalidad en la población. Y en el caso de las enfermedades endémicas, como la tuberculosis, si se trata a un número suficiente de pacientes se reducirá su transmisión.

Estrategia

La actividad terapéutica debe concentrarse en los objetivos prioritarios tanto en términos de enfermedades como de población especialmente vulnerable. Todos los prescriptores deben estar informados de la situación epidemiológica alrededor de la estructura médica dónde ejerza (enfermedades epidémicas o endémicas, frecuencia de trauma, etc.) así como de la demografía de la población que asiste (proporción de niños menores de cinco años, de mujeres embarazadas, por su mayor vulnerabilidad).

Para responder a dichas particularidades epidemiológicas, hay que adaptar los protocolos de tratamiento y los medicamentos utilizados, y éste es el objetivo tanto de esta guía como de la guía Medicamentos esenciales - guía práctica de utilización. Ambas guías utilizan una lista restrictiva de medicamentos esenciales inspirada en la lista de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo el Ministerio de Salud puede tener una lista nacional de medicamentos esenciales y protocolos terapéuticos que deberán ser respetados.

Medios

La calidad de la prescripción depende de la adecuada formación de los prescriptores (agentes de salud, auxiliar médico, enfermeras, comadronas, médicos). Variará según la región y el nivel de formación así como de la estructura médica en la que trabaje (puestos de salud, centros de salud, hospitales). Puesto que este nivel debe ser evaluado a menudo para asegurar que la formación es la adecuada, este texto y las fichas de Medicamentos esenciales pueden usarse como base.

Los medicamentos utilizados son seleccionados por:
– Su eficacia y su tolerabilidad (pocos efectos secundarios);
– Su facilidad de administración, duración de acción, número de dosis diarias, facilidad de cumplimiento;
– Su estabilidad a temperatura ambiente, disponibilidad y coste.

La lista de medicamentos esenciales de la OMS es la herramienta de base para dicha selección, que debe modularse en función del perfil epidemiológico de la región, la competencia del personal médico y la posibilidad de referir a una estructura médica de nivel más elevado.

La estandarización de los protocolos terapéuticos es la más importante de las reglas de base de un programa de prescripción. Es esencial para la eficacia global de los tratamientos propuestos, la formación del personal sanitario y la continuidad del programa a pesar de los cambios de personal.

La redacción de los protocolos propuestos en esta guía sigue los siguientes principios:
– Uso sistemático de la Denominación Común Internacional (DCI) para los medicamentos;
– Selección de razonamientos clínicos, epidemiológicos, y sobre la base de la evidencia científica que puede ser discutida y aceptada por los usuarios;
– Selección para facilitar la adhesión: tratamientos lo más cortos posibles, con menos dosis diarias, tratamientos en dosis únicas preferidas sistemáticamente, menor número de medicamentos prescritos. A una eficacia comparable, se prefiere la administración oral para limitar el riesgo de contaminación por inyección.

Consulta

Hay que procurar tener un número suficiente de prescriptores en relación al número de pacientes atendidos para asegurar una duración mínima de la consulta de (20 a 30 minutos) para cada paciente.

El espacio del consultorio para el diagnóstico y tratamiento debe estar cuidadosamente preparado para mantener la confidencialidad de la entrevista con el paciente y su confort.

La calidad y el resultado del tratamiento no dependen sólo del protocolo. Su adherencia yace en la relación de confianza establecida por el prescriptor y el respeto que manifieste al paciente.

El prescriptor debe conocer las costumbres locales, por ejemplo sobre la consulta separada según sexos si es la costumbre, o la regla estipulada en que el examen debe ser practicado per un prescriptor del mismo sexo que el paciente.

A menudo es necesario recurrir a un intérprete al que debe formarse en el interrogatorio básico del paciente, sus demandas y su historia. El intérprete al igual que el personal sanitario restante debe saber que está bajo el secreto profesional.

El diagnóstico se basa en primer lugar y en ocasiones exclusivamente, en la clínica, de ahí la importancia de realizar cuidadosamente la historia de las quejas y síntomas y del examen sistemático y completo. Los datos deben ser registrados en un carnet de salud, hoja de hospitalización o registro de manera que la evolución del paciente pueda ser seguida.

Ayuda al diagnóstico

El equipamiento para exámenes complementarios depende del nivel de la estructura dónde tiene lugar el tratamiento.

Cuando no hay un laboratorio disponible, tanto en consultas como en hospitalización, puede disponerse de pruebas de diagnóstico rápido: diagnóstico de la malaria, del VIH, de la hepatitis B y C, etc.
Algunas enfermedades endémicas requieren la instalación de un laboratorio: tuberculosis, tripanosomiasis, leishmaniasis visceral, etc.

La imagen médica (radiografía, ecografía) puede no existir. En este caso debe referirse a los pacientes en que el diagnóstico no puede establecerse sin imágenes (especialmente traumatología).