Síndromes post-traumáticos

Un suceso es “traumático” cuando una persona se encuentra confrontada directamente con la muerte, sea porque es testigo de violencias que acarrean la muerte o heridas graves, sea porque ha creído que iba a morir o ha visto amenazada su integridad física (p.ej. violación, tortura). Estos acontecimientos han provocado un sentimiento de impotencia y terror.

Se distinguen los trastornos inmediatos, transitorios (estupefacción, confusión, reacción de huida, conductas automáticas, etc.) y los trastornos secundarios, duraderos, que aparecen varias semanas o meses después del suceso: estado de estrés postraumático, frecuentemente asociado a depresión (Depresión), estado psicótico agudo a veces (Trastornos psicóticos), incluso en personas sin antecedentes.

Los estados de estrés postraumático (ESPT o PTSD) se caracterizan por tres tipos de reacciones psicológicas en general asociadas:

– Síndrome de repetición traumática
El paciente describe:
• imágenes, percepciones o pensamientos ligados al trauma que se le imponen a pesar de sus esfuerzos por evitarlos, incluso por la noche en forma de pesadillas recurrentes;
• flashbacks durante los cuales parece revivir algunos aspectos de la escena traumática.

– Comportamientos de evitación
El paciente intenta evitar:
• todo aquello que pueda asociarse al trauma (lugares, situaciones, personas);
• tener pensamientos ligados al trauma; para ello puede utilizar alcohol, drogas o psicotropos.

– Síntomas de hipervigilancia
Estado de alerta permanente, reacción de sobresalto exagerada, ansiedad, insomnio, dificultad de concentración. La hipervigilancia se manifiesta a veces en síntomas somáticos (hipertensión arterial, sudores, temblores, taquicardia, cefaleas, etc.).

Las experiencias de reviviscencia son muy angustiosas y acarrean trastornos que pueden agravarse con el tiempo: las personas se aíslan, cambian de conducta, no detentan más su rol familiar/social, presentan dolores difusos, agotamiento psíquico.

Conducta a seguir

En el estado de estrés postraumático, las intervenciones psicológicas deben priorizarse para reducir el sufrimiento, los síntomas invalidantes y el hándicap social que resulta.

Es importante explicar al paciente que los síntomas que padece constituyen una reacción comprensible a un acontecimiento anormal. Las entrevistas deben ser llevadas con tacto. Hay que invitar al paciente a hablar de su experiencia sin ahondar en las emociones de manera demasiado activa: compete al paciente decidir hasta dónde desea llegar.

Los sîntomas asociados (ansiedad o insomnio), si persisten, pueden ser aliviados con lratamiento sinlomâtico (diazepam) de 2 semanas mâximo1 .

Si el pacienle presenta sintomalología severa (pensamientos obsesivos, hipervigilancia pronunciada, etc), el tratamiento farmacológico es la paroxetina VO (10 a 20 mg una vez al día al acostarse) o la sertralina VO (50 mg una vez al día con una comida), a seguir durante 2 a 3 meses tras la desaparición de los trastornos, con una supresión progresiva.


Footnotes
Ref Notes
1

Las benzodiazepinas pueden provocar problemas de dependencia y loterancia. El tramamiento se reserva para casos severos y con una duración limitada.