Curas


– Conjunto de actos realizados con el objetivo de obtener la cicatrización de una herida (limpieza, desinfección y protección) respetando las reglas de higiene.
– No todas las heridas precisan ser cubiertas con un apósito (p.ej. heridas limpias suturadas hace varios días o pequeñas heridas secas sin suturas).

Material

– Instrumental estéril
• 1 pinza de Kocher o de Pean
• 1 pinza de disección
• 1 tijeras quirúrgicas o 1 bisturí para escindir los tejidos necróticos, cortar las compresas y los hilos
El instrumental, que debe utilizarse para realizar una sola cura a un solo paciente, tiene que estar empaquetados en un mismo envoltorio (papel, tejido o caja metálica) para limitar las manipulaciones fuentes de falta de asepsia y, después, esterilizadas en el autoclave. Puede incluirse 5 a 10 compresas en este set.
A falta de instrumental estéril, las curas pueden realizarse con guantes estériles.

– Productos consumibles
• compresas estériles
• guantes no estériles de un solo uso
• esparadrapo y/o venda de crepe o gasa
• cloruro de sodio 0,9% o agua estéril
• según la herida: antiséptico (solución jabonosa de polividona yodada, solución acuosa de polividona yodada), gasa con parafina, analgésicos

Organización de las curas

Una organización rigurosa a la hora de realizar las curas, facilita el respeto de la higiene y disminuye el riesgo de contaminación de una herida o la transmisión de gérmenes de un paciente a otro:
– Reservar para aquellos pacientes que puedan valerse por sí mismo una sala especial de curas. Cada día, habrá que limpiar esta sala y eliminar los desechos. La mesa de curas debe desinfectarse entre paciente y paciente.
– En aquellos pacientes que deban guardar cama realizar la cura in situ. Utilizar un carrito de curas limpio y desinfectado disponiendo, en la parte superior, material estéril y/o limpio (instrumental, compresas, etc.) y en la parte inferior, el material séptico (recipiente para la descontaminación del instrumental, caja de seguridad para objetos punzantes y cortantes, recipiente o bolsa de basura para los desechos).
– Disponer de todo el material necesario y de suficiente luz. Prever la ayuda de un asistente por si fuera necesario.
– Usar gafas protectoras si hay riesgo de salpicaduras a causa de una herida muy supurante.
– Proceder siempre de lo más limpio a lo más sucio. Empezar a curar siempre a los pacientes cuyas heridas no estén infectadas. Si un mismo paciente requiere diversas curas, empezar por la herida más limpia.

Técnica

– Administrar un analgésico antes de la cura si se prevé que ésta va a ser dolorosa y esperar el tiempo necesario para que el medicamento haga efecto antes de intervenir.
– Instalar al paciente lo más cómodamente posible, preservar su intimidad durante la cura.
– Explicar al paciente la cura que se le va a realizar, procurando que coopere.
– Cambiar obligatoriamente de instrumental (o de guantes estériles) con cada nuevo paciente.
– En un mismo paciente utilizar el mismo antiséptico en todas las curas para así evitar interacciones medicamentosas.

Retirar el apósito usado

– Lavarse las manos (con jabón ordinario) o desinfectarlas con una solución hidro-alcohólica.
– Usar guantes no estériles y quitar el vendaje, el esparadrapo y las compresas superficiales.
– Actuar con mucho cuidado al quitar las últimas compresas. Si se adhieren a la herida, embeberlas de cloruro sódico al 0,9% o agua estéril antes de sacarlas.
– Observar el aspecto de las compresas manchadas. En caso de secreción importante, de color verdoso y maloliente: la herida puede haberse infectado.
– Tirar el apósito y los guantes no estériles en el recipiente previsto para este fin.

Examen de la herida

– En caso de heridas abiertas, pérdida de tejido cutáneo o úlcera, el color de la herida indicará la evolución de la cicatrización:
• color negro = tejido necrótico: escara seca o húmeda infectada
• color amarillo o verdoso = tejido infectado y presencia de pus
• color rojo = granulación, suele ser signo de una buena cicatrización (a menos que haya hipertrofia). Por el contrario, la presencia de bordes rojos indica una inflamación que puede acabar en infección.
• color rosado = epidermización, fase última de la cicatrización que empieza en los bordes de la herida

– Heridas suturadas: cuando hay signos localizados de supuración y dolor deberá procederse a la sustracción de varios puntos para evitar la propagación de la infección:
• bordes indurados rojos y dolorosos
• secreción de pus entre los puntos, ya sea de forma espontánea o al presionar una y otra parte de la herida
• linfangitis
• crepitación subcutánea entorno a la herida

En cualquier caso, siempre que haya signos locales de infección, descartar signos generales de infección (fiebre, escalofríos, alteración del estado general).

Técnica de realización de curas utilizando instrumental estéril

– Lavarse de nuevo las manos o desinfectarlas con una solución hidro-alcohólica.

– Abrir la caja de curas comprobando que el embalaje y la fecha de esterilización sean correctos.

– Coger una de las pinzas estériles sin tocar nada con los dedos.

– Coger una segunda pinza ayudándose de la primera.

– Coger una compresa con una de las 2 pinzas y hacer un tampón doblándola en cuatro partes.

– Heridas limpias, suturadas o abiertas con tejido de granulación:
• limpiar con cloruro de sodio 0,9% o con agua estéril siempre empezando por la parte más limpia hacia la más sucia para eliminar residuos orgánicos (cambiar el tampón después de cada pasada);
• secar taponando con una compresa estéril;
• recubrir con compresas estériles una herida suturada y con una gasa con parafina las heridas abiertas, haciendo que sobresalgan algunos centímetros de la herida;
• sujetar los apósitos con esparadrapo o un vendaje.

– Heridas abiertas necróticas o infectadas:
• limpiar con polividona yodada (solución jabonosa 7,5%, 1 volumen de solución para 4 volúmenes de cloruro de sodio 0,9% o de agua estéril), aclarar abundamente y secar taponando con una compresa estéril; en su defecto, limpiar con cloruro de sodio 0,9% o con agua estéril y aplicar un antiséptico (solución acuosa de polividona yodada 10%).
• aplicar vaselina estéril y eliminar los tejidos necróticos en cada cura, hasta que la herida quede totalmente limpia.

– Tirar el material cortante y punzante en un contenedor específico y el resto de desechos en un recipiente previsto para tal efecto.

– Sumergir los instrumentos en un baño decontaminante lo más rápidamente posible.

– Lavarse de nuevo las manos o desinfectarlas con una solución hidro-alcohólica.

El principio continúa siendo el mismo si a falta de instrumental se utilizan guantes estériles.

Frecuencia de las curas

– Heridas suturadas y limpias: volver a curar al cabo de 5 días si la herida es indolora, inodora, y el apósito está limpio. La decisión de cubrir o no la herida una vez esté seca dependerá del contexto y de los hábitos locales.

– Heridas suturadas e infectadas: sacar uno o varios hilos (puntos) y eliminar el pus. Realizar una cura al día por lo menos.

– Heridas abiertas sucias: limpiar eliminando las secreciones y cambiar el apósito a diario.

– Heridas abiertas con granulación: curar cada dos o tres días excepto si la granulación es hipertrófica (en este caso, aplicar localmente corticoides).