Absceso cutáneo

– Un absceso cutáneo es una acumulación de pus localizada en la dermis o tejido subcutáneo.
– Es generalmente debido a Staphylococcus aureus.

Signos clínicos

– Tumefacción dolorosa, roja, inflamada, firme o fluctuante; supuración o celulitis circundante (ver Erisipela y celulitis, Capítulo 4).
– Pueden estar presentes adenopatías regionales y fiebre. 
– Complicaciones: osteomielitis, artritis séptica, shock séptico (ver Estado de shock, Capítulo 1).

Investigaciones paraclínicas

– Radiografía si se sospecha una osteomielitis o una artritis séptica.

Tratamiento

– El tratamiento consiste en incidir y drenar el absceso, en condiciones de asepsia rigurosa (es decir, materiales e instrumentos estériles, preparación antiséptica de la piel).
– Derivar al cirujano todo absceso cutáneo:
• localizado en el anterior o lateral del cuello, el triángulo central de la cara, la mano, la zona perirrectal, el pecho, o
• cerca de un vaso sanguíneo principal (p. ej. arteria femoral), o
• que afecta una articulación o un hueso.
– Tratamiento antibiótico sólo en caso de signos de una infección sistémica, extensa celulitis circundante o en pacientes con factores de riesgo p. ej. inmunodepresión o diabetes (para el tratamiento antibiótico, ver Erisipela y celulitis, Capítulo 4).

Material

– Bisturí esterilizado
– Pinzas de Kelly hemostáticas, curvadas, sin dientes, estériles
– Guantes y compresas estériles desechables 
– Solución antiséptica y cloruro de sodio 0,9%
– Jeringuilla de 5 o 10 ml

Anestesia 

– Absceso de pequeño tamaño (aproximadamente < 5 cm), bien delimitado, en un adulto: anestesia local con lidocaína 1% sin epinefrina (10 mg/ml): 15 a 20 ml
– Absceso de gran tamaño (aproximadamente > 5 cm) o profundo o mal delimitado en un adulto o absceso en un niño: sedación procedimental o anestesia general (ketamina IM: 10 mg/kg).

Para la analgesia, ver Dolor, Capítulo 1.

Técnica

Incisión con bisturí (Figura 8a)
– Sostener el bisturí con los dedos pulgar y medio de la mano dominante, apoyando el índice sobre el mango. La otra mano mantiene el absceso entre el pulgar y el índice. El borde cortante de la hoja del bisturí debe estar en posición perpendicular al plano cutáneo.
– La incisión se hará en el eje más largo del absceso, de un solo corte seco. Su longitud debe ser lo bastante grande para permitir introducir un dedo.


Figura 8a
Incisión con el bisturí



Exploración digital
(Figura 8b)
– Introducir el dedo en la cavidad para destruir las adherencias que pudieran crear otras cavidades, extraer el pus (y cuerpo extraño si presente) y explorar bien el absceso.
– La exploración permite también apreciar el desarrollo en profundidad del absceso y sus vínculos con las estructuras nobles (pulsación arterial) o un eventual contacto óseo. En este último caso, es preferible consultar con cirugía.


Figura 8b
Exploración de la cavidad con el dedo y destrucción de adherencias fibrosas



Lavado
Lavar abundantemente con cloruro de sodio 0,9% aplicado con una jeringuilla.

Drenaje (Figura 8c)
Sólo para los abscesos profundos.
Colocar una lámina de drenaje (o, en su defecto, una mecha de gasa) en el fondo de la cavidad. Fijar la lámina a ser posible con un punto de sutura en uno de los bordes. El drenaje se irá retirando progresivamente y se quitará definitivamente pasados de 3 a 5 días.

Figura 8c
Colocación de un drenaje fijado a la piel



Cura
Cubrir son con compresas estériles.