Tuberculosis pulmonar


La tuberculosis pulmonar es una infección bacteriana causada por el bacilo de Koch (BK) y transmitida por vía aérea. Después de la contaminación, el BK se multiplica lentamente en los pulmones: es la primo-infección.
En paciente inmunocompetentes, la lesión pulmonar cicatriza en el 90% de los casos, pero el 10% evolucionan a una tuberculosis activa.
La tuberculosis también puede tener localización extrapulmonar (meningitis, miliar, linfática, ósea, etc.).

La infección por el VIH favorece la evolución a la tuberculosis activa. La tuberculosis es la infección oportunista que con mayor frecuencia revela la enfermedad del sida. En determinados países, hasta el 70% de los enfermos tuberculosos están coinfectados por el VIH.

Signos clínicos

Tos prolongada (> 2 semanas), expectoración, dolores torácicos, pérdida de peso, anorexia, astenia, fiebre moderada y sudoración nocturna.
El signo más característico es la hemoptisis (presencia de sangre en los esputos), pero ni siempre está presente ni toda hemoptisis es debida siempre a tuberculosis. Si el examen directo de los esputos es negativo, hay que pensar en la paragonimoniasis (Distomatosis, Capítulo 6), la meliodiosis (Sudeste de Asia), una micosis profunda o el cáncer broncopulmonar.

En la práctica, en zona endémica, hay que pensar en la tuberculosis ante todo paciente consultando por síntomas respiratorios que persisten durante más de dos semanas y no responden al tratamiento antibiótico no específico.

Diagnóstico

– Microscopia directa de los esputos, cultivo.
– La radiografía de tórax es útil en los pacientes con un frotis negativo y en los niños.

Tratamiento

El tratamiento se basa en la asociación de varios de los siguientes antituberculosos [isoniazida (H), rifampicina (R), pirazinamida (P), etambutol (E), estreptomicina (S)]. El régimen es estandarizado y se compone de 2 fases (fase de ataque y fase de mantenimiento).
La duración del tratamiento de la tuberculosis por gérmenes sensibles es de 6 meses como mínimo.

La curación de un paciente tuberculoso requiere un compromiso importante tanto por parte del equipo sanitario como por parte del paciente. Únicamente un tratamiento continuo de varios meses permitirá obtener la curación y evitar la aparición de resistencias que complicarían los tratamientos ulteriores. Es esencial que el paciente lo comprenda y que tenga la posibilidad de seguir el tratamiento hasta su fin.

Prevención

La BCG confiere una protección probablemente superior al 50% siempre que se administre correctamente. Está demostrado que la BCG tiene un efecto protector contra las formas graves de la enfermedad, particularmente contra la meningitis tuberculosa y la tuberculosis diseminada o miliar.

La vacunacion con BCG no reduce la transmision de tuberculosis.


Para más información sobre el diagnóstico, tratamiento y prevención de la tuberculosis y el seguimiento de un paciente tuberculoso, consultar la guía Tuberculosis, MSF.